In Memoriam

AlbertoVanBockelEl 14 de Enero del 2010 dejó de existir, con 69 años de edad, Don Alberto Van Bockel en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

¿Quién más que una hija para conocer a su padre? Y bajo esa premisa quiero reconocer las virtudes de un hombre extraordinario por sus luchas en pro de las causas nobles y justas de nuestra patria. Un hombre cuya inteligencia y hombría de bien lo llevaron a constituir un hogar en el que fundó una familia que se caracterizó por los principios y valores humanos en su máxima expresión.

Grandes virtudes constituyeron el mejor ejemplo que dejó nuestro padre a sus hijos y a sus otros hijos que podemos llamar adoptivos, porque por razón de sus faenas y ocupaciones prácticamente acogió en su hogar a muchos jóvenes que al integrarse a sus labores aprendieron a ser productores y ejemplo para la sociedad. Ejemplos que también se extienden a sus conciudadanos en general.

Entre algunas de sus virtudes, podemos destacar:

Su humor: jamás lo vimos malhumorado. Fue un hombre que siempre irradiaba entusiasmo, fe y esperanza. Su proceder contagiaba permanentemente a quienes trataba.

Su espíritu de lucha: ¿Qué trabajo no experimentó Alberto ?.

Su inagotable energía: Fue siempre un hombre incansable. Su faena normalmente comenzaba a las 5:00 ó 6:00 de la mañana, por lo que jamás lo vimos amanecer en la cama y su actividad se extendía hasta el anochecer.

Su carisma: un hombre popular.

Participativo: dejó muchas huellas en obras de carácter social, en la comunidad Senegalesa.

Humanitario: su residencia en la ciudad de Las Palmas servía de aposento para muchos, muchos amigos. En innumerables ocasiones se hizo cargo de todo lo que conlleva el sepelio de seres que por su humildad no contaban con los recursos para su sepultura o traslado.

Como ser humano pudo haber tenido pequeñas debilidades, pero por sus grandes virtudes se hacen imperceptibles aquellas.

Su trayectoria ha sido un paradigma para todos los que lo conocimos y vimos desde muy joven hasta sus últimos días de efectiva actividad.

Hoy se va el cuerpo de Alberto, pero estamos seguros de que la esencia de éste hombre queda grabada en el corazón de cada Senegalés.

Considero que cuando desaparece un mortal que ha dejado huellas positivas e imborrables en ésta vida terrenal, es justo hacer algún reconocimiento por sus ejemplos legados.

Paz a su alma.
Katia Van Bockel